jueves, 7 de abril de 2011

PASAJERA


(Obra de la pintora colombiana Débora Arango)

Lleva horas esperando viajar, sentada   pacientemente sobre la banqueta del paradero de buses y vestida aún con la bata de hospital. Aunque ahora el tiempo no  es un asunto que le importe  o le preocupe,  al arribar la buseta se apresura a pararse. Se da cuenta que es la suya no tanto por la cara de ángel del conductor(bonachona y amable), sino por el itinerario escrito en la plaqueta del rutero en siglas y letras mayúsculas que no dejan dudas sobre las estaciones a donde se dirige: “PURG-INF -PARAI(paradas obligatorias)”.

Cuando está segura, al abrirse la delgada puerta automática plegándose hacia atrás, se sube y casi de inmediato  se sienta en la única silla  que hay disponible  y que parece, a primera vista, reservada para ella. Sólo hasta que la ve debidamente ubicada en su puesto, el atento chófer reinicia la marcha:

—Este es el único mundo, en donde todos cabemos sin apretujarnos—dice la señora para el resto de viajeros, mientras se  acomoda en el asiento—  y también es el único turno que nadie nos disputa para tomarlo de primero, ¿no? Para saber eso tuve que morirme hoy, caramba: un cáncer de mama que me ganó el pulso en un tire y afloje bárbaro, me tiene aquí, saben. Ser una de nosotras no es un trabajo fácil tampoco, el sacrificio que cuesta no hay quien se lo pague bien a uno acá ¿cierto? Yo me bajo en la Estación  Paraíso según sé: de Purgatorio ya tuve bastante con mi enfermedad, y de Infierno la vida entera.

Las  almas que la acompañan como pasajeras en el mismo viaje sin regreso, se la quedan mirando,  sin decirle nada (aunque bastante extrañadas con tanta locuacidad), mientras el vehículo que las transporta a todas se adentra en la carretera, y la ciudad se diluye afuera como  la brumosa e imprecisa  visión de un sueño que al fin se deshace en el aire como si estuviera hecho de calina, de vapor, o de nada.


(Jorge Lineya, Santiago de Cali 2009)

EL EJECUTOR



Sopesó el arma  con la mano en un gesto breve  y ritual  (asegurándose de que nadie lo viera) antes de metérsela entre la pretina del pantalón, por el lado derecho del vientre donde siempre le gustaba tenerla: a la mano, accesible, fácil de  desenfundar. Luego se arrellanó en el asiento del conductor y repasó en silencio, dentro de su cabeza, una  y otra vez las imágenes  del crimen, tantas veces previsto  (igual que muchas otros), como pasando una tira  fotogramas por la pantalla de una vieja moviola.

Su víctima esta vez le resultaba fácil de abordar, la única desventaja  estaba  en que no  le era indiferente como   los demás  a los   que había despachado: lo odiaba con un odio tan puro y simple a éste,  que matarlo sería casi una liberación, un triunfo de su conciencia y de su espíritu de vengador. Además lo conocía tan bien como al rostro tajado en el vidrio del retrovisor  de su auto  y por eso también sabía que para el hombre no había perdón  posible  en este mundo, aunque  de haberlo él tampoco se  lo daría.

Por primera vez no  abrigaba ninguna ansiedad ni ningún miedo  acosándolo bajo la chaqueta de cuero que usaba para disimular la Magnum, y hasta creía que ese día más  que cualquiera de los pasados la suya iba ser la mano de Dios ajustando  las   cuentas. Esta vez tampoco  habría tortura alguna para su víctima, sabía de antemano (le constaba) que esa vida ya había tenido suficientes suplicios. La muerte le iba a procurar  un descanso permanente y definitivo   y  eso era lo que más le importaba: las repetidas pesadillas con los deudos,  los muertos y su barullo voces reclamando el merecido castigo para su asesino,  eran cosas que no tenía que imaginarse y que además  lo desvelaban con su carga horror, noche tras noche, día tras día; sin darle tregua ni paz.

Después de ese día  semejante monstruo le iba a hacer falta a muchos porque (eso pensaba)  todos bajo el cielo tenemos quien nos extrañe, pero ya encontrarían su General  y el gobierno otro  lacayo igual de eficiente  para ejecutar la sucia labor de limpiar el país de la basura opositora. La paradoja que entrañaba la chapucera urdimbre  que hilaban  esos  pensamientos, lo hizo sonreír con cierta sorna:

— ¡Dios. Patria. Honor. Libertad.Y orden, mi General ¡— dijo sin emoción y en voz alta a sabiendas que nadie más lo escuchaba, salvo él mismo. Luego se persignó con un aire de resignación y abrió la portezuela del sedán.

Al bajarse del vehículo sintió de lleno el sol de la tarde dándole pleno en la cara, apenas defendida por  un par de anteojos oscuros  y caminó tranquilo a hacer por última vez su trabajo. Entró al hotel mostrando la  soltura y la confianza propias de un huésped, aunque sin saludar a nadie (buscando que no  lo repararán), tal y  como lo había  planeado,  tratando de  pasar desapercibido.

Frente a la puerta señalada sacó un juego de llaves y abrió con parsimonia. Ya dentro del cuarto, con una mirada álgida desprovista de toda compasión, se enfrentó a su víctima, la miró a los ojos y casi  se sorprendió de encontrar en ellos  el mismo hielo que sentía enfriándole los suyos. Sin darse más tiempo sacó el revólver, se lo puso a la altura de la sien y se lo disparó. El mundo se hizo nada ante sus ojos, después del estruendo de la explosión.

La policía encontró el cadáver del suicida tendido al pie de su cama, frente al espejo enmarcado en la puerta del armario.

(Jorge Lineya, Santiago de Cali, 1991)



NEGRA





A mi querida amiga Oliva Arboleda, profesora de danza folclórica de la Universidad Libre en Cali, quien ha dedicado gran parte de su vida a resaltar y rescatar la cultura de su etnia, de su raza y de su pueblo(Guapi) como orgullosa guapireña que es. Sea este un homenaje de reconocimiento personal.

Negra: cuando te ves al espejo,
cuenta tú, qué es lo que ves.

Si no te gusta lo negro, dime lo
qué vas a hacer,porque naciste
 bien negra:negra, como debe ser.

No te me alises la pasa,
no te me aclares la piel,
no te me tiñas el pelo;no te me eches a perder
porque yo te quiero Negra:negra, como debe ser.


Hasta Dios te quiso negra
y te puso de mujer
plantada sobre la tierra
en la africana llanura
y te hizo negra, tan pura:
negra, como debe ser.

A ti, hasta el sol te desea
para llevarte a su casa,
y cuando el día clarea
él se baña en tu melaza,
porque él (que todo lo besa)
de ti se quiere
embeber. Es que hasta a él
le gustas Negra:negra, como debe ser.


En tus caderas el mundo se mueve
al rico vaivén
(cimbrando el vientre fecundo),
de tus muslos de gacela;
tú caminando el anden
y atizando la candela,
negra, como debe ser.

Sobre tus nalgas altivas,
redondas como mameyes.
se entroniza la mirada,
y mis ojos son dos reyes.
que presienten la celada
y allí quieren perecer, Negra, como debe ser.


En tus ojos de carbón,
tu piel de oscuro café.
y ese negro socavón que
forma tu cuerpo entero,
yo quiero perderme y quiero,
volver a encontrar la fe:
Negra, como debe ser.

 No envidies la mujer blanca,
porque a ella la envidias mal
cuando ella te envidia bien:
ella se tuesta la piel para
tenerla morena,
y se trenza la melena
para lucir como negra.
¿Por qué no te quieres ver, negra, como debe ser?


Quiero tus narices ñatas
(ya lo decía Guillen),
como nudo de “cobbata”,
, y quiero negra tu pasa
y tu bemba bien morada.

No te quiero disfrazada luciendo
postiza y falsa,
con afeites de teatro
negando tu negritud
(como doncella
morena en tiempos de esclavitud).



Porque yo te quiero Negra,
te quiero negra
muy negra. Te quiero negra,
bien negra.

Te quiero Negra, tan negra: negra... como debe ser.


(Jorge Lineya ,Santiago de Cali,1999)


EN TUS OJOS



                        A Lezca.
En tus ojos el tiempo se detiene 
de pronto:
tú nos vences al dios,
que nos mide las horas,
con la serena luz de tu mirada.

Una saeta de silencio vuela 
desde el fondo de ti
hacia mi espacio,
horadando mi voz,
mi aliento y mi palabra.

Una andanada de tibieza llega
de tu cuerpo distante
y es como una verdad que me
abstrae del mundo, y no soy 
más la huella,
ni tampoco es la noche;
ni es todo cuanto
abarca mi textura de hombre.

Tienes toda la magia del sueño  
y el crepúsculo:
todo nace de ti ahora, 
todo lo creas,
todo lo deshaces; sólo en ti la paz
parece cierta y mía
en estos días de alucinantes guerras.

Tan sólo para ti la luz se hace mirada,
tan sólo para ti los días construyen su memoria.
 Tan sólo para ti se hacen estas palabras,
aunque, para tu insondable corazón marítimo,estas
 no sean más que inútiles palabras vertidas como agua 
sobre tu piel de invierno.


(Jorge Lineya,Santiago de Cali )  

ARGONAUTA




Noches hay,
en las que yo,
argonauta solitario,
salgo a buscar la poesía,
bajo la luz lámparas,
en los andenes
y las esquinas.


(Jorge Lineya ,Santiago de Cali 1983)

TU AMOR



Tu amor tiene la voz de
un bolero de Richie Ray
que hoy me importa más.

Hago, inútilmente el verso,
para retener el recuerdo;
el olor de tu piel,
el calor de tus caderas
bailando bajo mi brazo
y tu boca en mi oído , tarareando esa vieja canción.

(Jorge Lineya. Santiago de Cali,1987)

A UN BOXEADOR PALENQUERO

 



Tú “kid”, muchacho gris, dispuesto a noquear 
la pobreza con los golpes de tus manos cerradas
para escaparte del barro
del palenque,
donde te quiere sepultar ella 
con tu sonrisa blanca:
ella toda fauces y  garras,
ella  toda hambre y  miseria,
ella  toda mierda y olvido.
El viejo mastín del esclavista es ella.
Pero no  serás tú quien se deje enterrar
antes de que suene la campana y
 empiece el  primer "round" .¿No es cierto “kid”, muchacho?

Aquí está  como una muralla,
 erguido tu cuerpo elástico
de gladiador oscuro,dispuesto para el “match” que
hay que dar por tus sueños.

No va a  encontrarte
sentado en un rincón esa tirana,
tú irás por ella a su esquina
con tus puños metálicos a
romperle a puñetazos la quijada
con tu jab poderoso; 
a  sacarle el aire de su aliento
 con tu gancho de izquierda;
a estrellarle tu ira con un “punch”
de derecha para
dejarla allí tendida en el tinglado,
 de una vez con un  “out”, de una vez para siempre.

Tu kid, muchacho azul, 
andas buscando el sol más allá
del palenque y sus calles de cieno:
un sol que venza
al hambre, que te calce y te vista
 y te permita andar
mezclado entre la
gente como un gentleman
perfumado, un
nuevo ciudadano recién
parido  entre las duras cuerdas
de un cuadrilátero y no en
una casucha de cartón y palos 
de la que nadie quiere saber
y a la que tú esperas no regresar jamás  
ni por  tus pasos:
los amos que gobiernan (¿ya lo sabes?)
 te quieren ver ahí de
nuevo, cumpliendo tu condena de esclavo, 
esa que te impusieron desde cuando
tus ancestros escaparon
del dogal y la tralla,
del capataz y la hacienda,¿recuerdas Kid, muchacho?

Pero tú les dirás  “no” con cada puñetazo:
el acero de tus
músculos forjado en el gimnasio entre
hambres y desvelos, ese acero que se tensa 
ahora en tus bíceps y tríceps,
levantará un palacio digno de  un campeón celeste.


Ya te verán ahí reinar los incrédulos,
 ya te oirán decir en
un  inglés precario “¡Champiom, champion!”
Ya te oirán gritar
en tu pobre español  “¡Champion, champion!”
y ya sabrán de ti los que nunca supieron
 y  les importarás al fin a quienes nunca te vieron
 cuando eras nadie y nada,cuando eras sombra y negro;
cuando eras palenquero. El gueto y el palenque (no tengo que decírtelo),son el mismo amo fiero.

Tu kid, muchacho (Cástor de ébano,
Pólux de alquitrán,
peleador proletario: Chocolate, Pambele,
Rocky Valdez; Caraballo, Cassius Clay
 boxeadores eternos),
¿Estás acaso preparado para el
 veneno embriagador de la fama?
¿Estás  acaso listo para esa trampa deslumbrante
 de ninfas de satín
que vendrán con el “flash” de las cámaras ,
buscando tu pose
para las revistas y los diarios,
y por esa imagen de héroe
 para la televisión
y por los seductores números de
 tu cuenta bancaria?
Esas mujeres a las que no les
 importará tu sangre yoruba
(mandinga, bentú, lucumí, carabalí).

¿Estarás acaso listo para esa mentira
 de nuevos amigos
llegados con el título de campeón
y endosados como
ganancias al cheque de tu victoria?

Dime tu “Kid”, muchacho,
tú que has soñado tanto con el día
de tu gloria esperando al Padre al Hijo y
 al Espíritu Santo
 en cada dólar de la bolsa del premio
Cuando llegue ese día (y llegará ese día),
¿sabrás hacer de “lover” lo que hiciste de “sparring”?
¿Protegerás tus plexos y tu cara del golpe bajo
y el ataque  inesperado?
¿Te mantendrás firme con los pies
en la tierra en medio del estruendo
 y el ditirambo,
sin perder de vista al adversario,
que no es el otro,
sino tú mismo endiosado por el “show” del último “nocaut?”

Dime tú “Kid”, muchacho, sabrás
decirle no a las tentaciones
de tu anhelado  paraíso o 
caerás como un
insecto ciego  en la insidiosa
trampa de la araña para 
perder con ella tu batalla
entre sinuosos y sutiles hilos
hechos de polvo blanco 
y de humo gris que  atarán
(como a  un nuevo
esclavo) tus poderosos brazos 
y tus titánicas  piernas, 
con grilletes pesados  
 , con trabas invisibles
que han de aplastar con saña
 la libertad de tu alma
y que te traerán amargo el
recuerdo del palenque
al que habrás traicionado,
porque esa es tierra
libre que no sabe de amos (el palenque y el gueto son el mismo amo insano).


¿Dime tú “Kid”, muchacho, estás preparado?
porque si no, entonces yo te advierto:
Cuando no sea
el cielo será el suelo y tú serás un
perro en él; una cosa sin dueño
que alguien quiso una vez para su estreno;
una historia que nadie va a querer  recordar,
nadie te mirara cuando estés besando el piso, solo,
vencido, vuelto sobre ti mismo
como una pregunta triste y sin respuesta.

Y entonces “Kid”, muchacho,
querrás no haber salido del palenque,
querrás no haber dado el primer paso,
querrás no haber descargado el primer golpe,
ni ser el primer héroe moderno de tu pueblo indomable.

Te pesará la gloria sobre los hombros
como si fuera el mundo
y maldecirás el tren del tiempo que te llevó hasta allí
montado sobre sus rieles falsos.

Y eso no puede ser.
Y eso no debe ser.


¿Entiendes “Kid”, muchacho?


( Jorge Lineya ,Santiago de Cali , enero 26 2007)