Es un espacio para la reflexión y todo tipo de manifestación cultural y artística siempre y cuando sea respetuosa de la dignidad humana y de los valores mínimos de la libre expresión bajo una concepción democrática. Advertencia:El vocabulario que uso se encuentra en cualquier diccionario Larrousse, recurro al diccionario de la R.A.E. solo cuando concurso en España,. Mi blog ,personal,como autor: https://share.google/f74w1VxKyfphIP7of
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viernes, 2 de agosto de 2013
miércoles, 3 de abril de 2013
IMAGINACCIÓN
Alfred no puede
evitarlo: una vez empieza a caminar por el oblongo y oscuro túnel, al otear la
luz blanca y relumbrosa que se asoma en el fondo, hace el encuadre con
sus manos, tocando sus pulgares de cocinero gordo por la punta de las falanges,
y manteniendo erectos y juntos el resto de sus dedos, con las palmas
equidistantes, y puestas hacia el frente. Se imagina la cámara Panavision
haciendo este mismo recorrido lento y azaroso hacia no se sabe dónde, en un
travelín perfecto preñado de intriga y suspenso.
Cuando ve las
cosas acomodadas en el plató y a cada cual también en su lugar,
listos para filmar, da la orden:
— ¡Action!—manda,
con su voz gangosa y su inglés de caballero londinense, y entonces
el camarógrafo empieza a rodar.
La muerte que no estaba programada para
ser filmada hoy, adoptando la forma de un pájaro oscuro y amenazante que
revolotea ruidoso, entra en la escena de ese sueño del cual Hitchcock no se va
a despertar.
Jorge Lineya
jueves, 1 de septiembre de 2011
APOLO
¿Quién puede medir la altura del
cielo, la anchura de la tierra, o la profundidad del abismo? (Biblia/
Eclesiástico 1:3).
Hasta julio de 1969 Dios vigilaba
la Tierra con su atenta y minuciosa mirada de almirante, desde
de su eterna sede en un desconocido y remoto paraje de
la Luna. Al ver el cohete de la NASA con su ostentoso
nombre misional romper las fronteras del
cielo, transportando dentro de esa caja de ratones de la cabina
a un equipo de curtidos navegantes del aire ( listos
para el alunizaje), Él decidió trastearse a la velocidad del relámpago,
con sus huestes de ángeles, su miríada de vírgenes y cada
uno de sus predios celestiales, hacia el más recóndito fondo
de la galaxia, dejando tras la ruta de su acarreo una
brillante estela de polvo sideral (que flotó como un milagro en el vacío
del cosmos, por unos segundos): pues como bien lo sabía, ni
ese día ni ningún otro en este mundo, uno solo de sus creyentes, y
mucho menos un pagano como Apolo, podría avizorar,
conocer o pisar siquiera una sola cuarta de su prometido Reino y
sobrevivir incólume a tan portentoso encuentro.
Hasta el día de hoy la humanidad no conoce
este hecho y sigue viajando en naves o enviando satélites y sondas al espacio,
que cada vez le dejan a Dios menos lugares para poder esconderse dentro
de la Vía Láctea, y evitar tragedias y accidentes fatales.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali 2002).
SORPRESA
¿Qué es lo que más teme el hombre? Un
nuevo paso, una nueva palabra suya, eso es. (Dostoievski)
Cuando Neil Armstrong sale del
módulo espacial, antes dar su primer paso sobre la superficie de la
Luna, mira debajo de la escalerilla del Eagle atraído por el
inesperado hallazgo ,en ese suelo polvoriento y reseco, de unas pequeñas
marcas que le parecen de zapatos y además recién hechas por los pies de un
niño. Frunce un ceño de franca extrañeza y picado por la curiosidad, aunque
tratando de no dejarse aturdir por la sorpresa, ojea los alrededores con
una mirada elíptica a través del visor de su casco, esperando hallar una
respuesta a la pregunta tácita que retumba ahora dentro de su
cerebro, como el eco de un campanazo de alerta.
A tiro de piedra encuentra lo que
resulta ser un cometa alejándose de ahí con un hombrecito de cabello
rubio, intonso y revuelto, luciendo una anacrónica elegancia de príncipe
europeo( a la moda de un siglo atrás), mientras se desliza raudo sobre la nada del
cosmos, prendido sólo con su diestra de la punta de esa cola
luminosa y difusa, que lo arrastra tal y como lo haría una
lancha con un esquiador acuático en cualquier
costa turística de La Florida, donde nadie tiene que lidiar con un
ambiente de gravedad cero.
En la otra mano el estrambótico
intruso le muestra, izada con un listón de madera, una
solitaria pancarta de cartón blanco, donde se alcanza a leer escrito en un
impecable inglés y en letras grandes, pintadas con trazos pueriles: “BIENVENIDOS:
LOS ESPERO EN EL ASTEROIDE B-612. MI CASA, SU CASA. LA CASA DE TODOS”.
Antes que alguien más se vaya a dar
cuenta del desatino, el astronauta se deja caer lentamente, con la flema de un
monigote obeso y pesado (recordando la imagen de un buzo de escafandra en el
fondo del mar), el cual parece sin embargo dispuesto a elevarse con la
facilidad de un globo de feria, hacia el oscuro espacio que lo rodea, al más
mínimo descuido.
Cuando llega al suelo halado por la
fuerza de sus contrapesos, suelta la frase tantas veces ensayada en
tierra para rubricar este memorable momento, ante los ojos y
oídos del mundo que lo siguen por la televisión y la radio, y
empieza a caminar con la cachaza de una aparatosa marioneta, moviéndose a
saltitos sobre el rastro dejado por el indeseado visitante sobre el desierto
estéril del satélite, no sólo para borrar sus inconvenientes
huellas de allí, sino para excluirlo pronto de la historia y del
malhadado delirio que lo acosa con tan absurdas y enfermizas
alucinaciones de última hora:
— Malditos comunistas, maldito
Luna 15, malditos cosmonautas rusos — masculla en voz baja, Armsrtromg —
B-612, ¿cuál puto asteroide es ese?...Houston, Houston, ¿me escucha?
(Jorge Lineya, Santiago de Cali
1998)
EL MAGO
“Las almas de los buenos están en las
manos de Dios, y el tormento no los alcanzará.”(Biblia/ Sabiduría 3:1)
Ante los ojos extasiados y
complacidos de la audiencia el mago atraviesa con punzantes espadas y destaza,
con filosos cuchillos de matarife, a personas que tiene atrapadas
en sus lúdicas cajas de teatrero; también descuartiza gente dentro
de fabulosos arcones de madera usando su estrepitosa sierra eléctrica de
leñador moderno (haciendo gala de una pasmosa precisión de cirujano), y
luego la desaparece igual que polvo de talco, vociferando un mágico
abracadabra, tras la nube blanquecina y densa que suelta su biombo
todopoderoso (¡Donde lo que no se hace humo se hace
aire, o se hace nada! .¡Atención, niñas y niños!; ¡Señoras y señores del
respetado!).
Entre el público que ve sus desmanes de
circo, quienes no lo aplauden maravillados, por lo menos lo admiran con un
callado estupor: lo mejor de este mago, es que ninguno de sus actos es un
truco.
(Jorge Lineya,
Santiago de Cali marzo de 2005).
viernes, 8 de julio de 2011
INCONSCIENTE
Desde hace algún
tiempo y para la misma época, el mismo día, a la misma
hora y de idéntica manera lo hace, con la ilusoria lata
de aerosol que sesea siempre, mientras suelta su
silencioso soplo de pintura negra.
Él casi que existe
sólo para este preciso momento: “Gobierno genocida y asesino de...”. Nunca
puede terminar de escribir el mensaje en el muro, sin escuchar el
estruendo de los consabidos disparos que le estallan atrás,
intimidándolo, como aquella lejana primera vez de hace
unos años, cuando salió huyendo tan rápido que no sintió
las balas que le atravesaron el cuerpo, y le dejaron el alma hecha un
fantasma, repitiendo inútilmente su truncada carrera de
huida sobre la acera.
Jorge Lineya
viernes, 3 de junio de 2011
NECRÓPOLIS
Inspirado en un cuento de Augusto
Monterroso
La guerra (como una vieja Hidra) había
multiplicado su aterrador rostro por todas las ciudades de los hombres, hasta
que escasearon los cementerios y las fosas para enterrar a tantos muertos, y la
gente para llorarlos. El mundo entero se convirtió en un enorme panteón,
pasto de los necrófagos de todas las especies y géneros, los cuales encontraban
alimento a flor de tierra.
Los carroñeros y las demás criaturas,
debieron esperar a que muriera de una de sus heridas el último de los
guerreros humanos, para volver a vivir en paz sobre el planeta. La buena
noticia la trajo la mosca, que podía dar absoluta certeza del hecho (como el
resto de sus compañeras de enjambre), y quien no que pudo a esperar para
contarlo: pasó zumbando y gritando como un heraldo, por cuanto rincón había,
loca de la felicidad.
Desde entonces, la mosca carga la fama
de ser también portadora de buenas noticias, y tiene un monumento al lado de la
paloma en el reino de las criaturas irracionales.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali, 1996)
CORAZÓN DE ACERO
En el pecho de Superman una verdad
se ha calado esta noche como un clavo de kriptonita
doloroso, hasta el fondo, cuarteándole el alma como si fuera un
terrón de barro seco, mientras vuela sobre la ciudad sin más alas que su
ondeante capa roja: Luisa Lane le ha confesado cuando
atravesaban el oscurecido cielo de Metrópolis( cargada en sus brazos
y colgada de su cuello como la doncella de un trillado cuento de
hadas, gozando feliz de las atenciones de un
príncipe de verdad azul y celestial), que a quien ella ama
verdaderamente con cada fibra de su fervoroso corazón es al torpe,
tímido, anodino, y siempre balbuciente Clark Kent, su compañero de trabajo en
el Daily Planet:
-— Es como una ardillita, sabes: tan
pequeñita, tan confiada, tan vulnerable, tan trabajadora, tan tierna, tan...no
sé qué. Tú y yo podemos ser amigos ¿si... quieres?
Esa confidencia lo aturde y lo decepciona.
No entiende el héroe como esta sentimental mujer, pudiendo escoger en
la vitrina de la tienda entre un superhombre como él y un
mequetrefe hecho de deleznable arcilla (como todas esas
birrias hijas de la Tierra), haya elegido tan mal a la hora de
las decisiones importantes: cuando Clark muera, volverá al polvo de donde lo
sacaron y en cambio a él, al hijo de Jor-El y del planeta Kriptón,
le pasarán los siglos resbalándole y siguiendo de largo, sin que se
le oxide siquiera una hebra de cabello.
No sabiendo que decir
Superman descarga a su invitada con un gesto tenue, sobre
la azotea del edificio donde esta vive y espera con circunspecta
galantería, a que la muchacha baje las escaleras hacia a su apartamento(o hacia
donde sea que quiera irse ahora la
imbécil, inclusive al Infierno), para empezar
a llorar sentado en la cornisa del edificio tal y como sólo lo saben
hacer, los verdaderos hombres de acero.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali 2000).
ESTRELLA
La muchacha soñaba con ser la estrella
más grande y admirada del universo. Algo que no se hubiera visto jamás en el
rutilante firmamento del cine o la televisión del mundo, ni en ninguna otra
parte: el fabricante de estrellas (de la “Star System Company”) la entendió tan
bien cuando la oyó cantar y la vio actuar (después de negarse tantas y
repetidas veces a recibirla en su oficina), que sólo tuvo que chasquear sus
poderosos dedos para convertirla en una.
Ahora la novata
titila en el cielo todas las noches, alineada entre las luminarias
de una constelación, pero brillando como si fuera un sol con sus
flamantes aires de diva, y despertando el interés de cuantos
escudriñan el cielo en busca de eventos extraordinarios. Y hasta los
telescopios ahora se interesan en ella.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali ,marzo 27
2005)
PERRO
Perro es fiel y obediente como un
esclavo. La voz de Amo es su voluntad siempre, salvo cuando anda cachondo
porque entonces sólo tiene oídos para sus ganas. Amo hoy se olvidó de eso y
como lo vio rijoso, lo pateó como a un fardo, para que se bajara de la hembra
que su niña paseaba por la plantación. Perro que no entiende de pudores se ha
encabronado con la tunda de Amo y le ha saltado encima y le ha destrozado el
cuello de una furiosa mordida. Amo ya no pateará más a Perro ni a nadie.
Cuando ve venir a los hombres gritando y disparando
truenos, Perro corre hacia donde ha visto huir a los negros que él caza con la
jauría, y sin esperarlos, se pierde entre la maleza. Él sabe que por ese camino
se huye de la muerte y de las carlancas.
También a Perro, la libertad le sabe a
sangre de amo.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali, 1999)
martes, 3 de mayo de 2011
ESTATUA
— ¡Estatua!— le gritó la niña con quien
jugaba, señalándolo imperativa, con la punta de su dedo mandón y todopoderoso:
la muy mañosa lo pilló acurrucado detrás de la palangana de cemento de la
fuente del parque, donde él intentaba escondérsele. Siguiendo las reglas
del juego el muchacho se quedó quieto, tieso como una figura inerte, y sin
poder mover ni siquiera un párpado.
Los días han pasado, y él todavía
sigue esperando a que ella aparezca para dejar de ser esa escultura de
piedra en la que se convirtió, y con la que otros niños (y algunos
pájaros), se entretienen ahora en la plaza: “¡Descongelado!”, es todo lo que
tiene venir a decir a esa ladina, para volver a ser el mismo de antes.
Si logra salir de ésta, nunca más volverá
a jugar a la Estatua con gente que no conozca: eso es lo que piensa ahora,
cuando siente que ha empezado a llover de nuevo a cántaros.
(Jorge Lineya, Santiago de
Cali marzo 2005)
LA ORDEN
A Silvia Angiola
— ¡Levantarse¡ —¡Que aquí no se vino a
morir ,sino a luchar! —vociferó autoritario el capitán a los soldados de
su pelotón que habían caído muertos en la batalla, alcanzados por las balas
enemigas. Antes de terminar de decirla la orden ya estaba cumplida, y el
combate tomó un nuevo impulso, con ayuda de los resucitados.
— ¡A esto es a lo que yo llamo milicia, carajo!
—Se pavoneaba el comandante, viendo la disciplina y la
obediencia de sus hombres.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali, 2003)
APASIONADOS
Desnudándose con reciproca urgencia en
la prestada intimidad de la habitación del motel, los amantes
sintieron que el deseo del uno por el otro encendía dentro de sus cuerpos una
misma flama de pasión incontrolable, y dejaron que ese fuego los consumiera a
los dos, sin límites ni recatos. Juntos ardieron como paja seca dentro de una
sola y voraz hoguera de lujuria sobre el piso, hasta casi incendiarlo
(tratando de no hacer un desastre del cuarto
alquilado), mientras la noche afuera empezaba morir sin
remedio.
Temprano en la mañana, una manga de
viento que se coló por debajo de la puerta, levantó del suelo (entre las
volutas de una nube densa y agitada), la parva de cenizas remanentes de la
conflagración y las dispersó hechas polvo en el sosegado aire de la calle:
sacándolas en un chiflón a través de la ventana abierta de la alcoba.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali
Diciembre 15/2000)
domingo, 6 de marzo de 2011
BABEL
Una vez se erigieron, en
cada boca de hombre, las murallas que separarían a la humanidad
para siempre, en la Torre de Babel el sordomudo se convirtió en el traductor
oficial. La gente lo entendía y lo buscaba para comunicarse entre ella
con rapidez, y él interpretaba cada desesperado gesto con la misma
claridad de una vieja palabra y así mismo lo transmitía: las familias, los
amantes, los amigos, separados por la oscuridad de sus nuevas lenguas, bajo la
silenciosa luz de la suya, se reencontraban.
Nunca se había sentido tan útil, tan
necesitado ni tan bendecido entre los suyos, por eso mientras los demás
maldecían a los cielos, él oraba agradeciéndole a Dios el haberle
dado ese precioso e irrepetible momento.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali,
diciembre 17 de 2000)
TELEVISIÓN
El día que se acabó el mundo
él estaba viendo la televisión, por eso sólo se enteró de lo ocurrido,
hasta un rato después, durante la emisión de los comerciales, cuando se levantó
de su cómodo sillón a mirar por la ventana de su cuarto hacia afuera: sólo
entonces descubrió en el paisaje el desastroso rastro del apocalipsis. Después
de verlo, decidió volverse a sentar frente a su aparato y cambiar de canal
usando, como siempre, su control remoto.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali, marzo
26 2005).
LA FLECHA
Desde la colina la ve: en el jardín del
palacio ella es la más hermosa de las flores en que puede estallar la
primavera.
Con sus maestros Takeshi San había
aprendido que para acertar con el arco, el secreto era hacer de su alma una
misma cosa con la flecha y volar juntos hacia el blanco, en perfecta
armonía y unidad. Cuando vio el venablo penetrar en el corazón de Aiko,
su amante, la traidora (quien desde su lecho había espiado para el clan
enemigo), el samurái sintió que algo de él se iba con esa muerte, pero también
que algo de él, al fin había llegado a su destino.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali
diciembre 19/2000).
GATO
Acostumbrado a ser un cazador solitario,
Gato desconfía hasta de su sombra: para acabar con toda suspicacia, esta noche
ha decidido saltar sobre su silueta en el suelo, devorándosela, sin
compasión, de una sola y furiosa mordida.
Ahora que no tiene quien lo siga ni le
copie los pasos bajo la luz de la luna, Gato se siente tranquilo caminando
sobre los tejados.
(Jorge Lineya, Santiago de Cali,
2000)
AMANTES
Inspirado en un cuento de Triunfo Arciniegas
Desnudándose
con reciproca urgencia en la prestada intimidad de la habitación, los amantes
sintieron que el deseo del uno por el otro encendía dentro de sus cuerpos una
misma flama de pasión incontrolable, y dejaron que ese fuego los consumiera a
los dos, sin límites ni recatos: juntos ardieron como paja seca dentro de una
sola y voraz hoguera de lujuria sobre el piso, hasta casi incendiarlo (tratando
de no hacer un desastre con el cuarto alquilado).
Al amanecer,la mucama del motel entró a la alcoba sin tocar a la puerta, barrió deprisa las cenizas polvorientas de los cuerpos y las zampó en el carrito donde transportaba la basura, junto con los restos de la ropa,los zapatos y los demás accesorios personales.
(Jorge
Lineya, Santiago de Cali diciembre 15/2000)
EL REBELDE
Frente al pelotón de
ejecución, recibiendo por enésima vez y sin inmutarse, otra descarga cerrada de la fusilería
militar, el rebelde se atrevió a un nuevo acto de
insurgencia contra el gobierno que lo había condenado: se negó a morir.
A pesar de lo extraordinaria, esa noticia nunca apareció publicada en la prensa.
(Jorge
Lineya, Santiago de Cali)
GRAFFITI
A Silvia Angiola
Amparado por la perfecta y desolada
oscuridad de la hora, el hombre le escribió a la mujer que amaba un mensaje
romántico con pintura de aerosol en una de las paredes de la catedral:
“MI UNIVERSO ERES TÚ”, decía el grafiti.
Al amanecer todas las cosas y
todos los seres, eran y se llamaban, Laura.
Jorge Lineya
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