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lunes, 27 de febrero de 2012

ÁLVARO EL ILUMINADO




Desde la montaña hirsuta
llegó con alma impoluta,
y un inusitado ardor:
Álvaro el Pacificador.

Vino a salvar esta patria
de la guerra fratricida,
donde una Colombia paria
era un Cain homicida.

Este prohombre liberal
de convicciones de hierro,
prometió extirpar el mal,
garantizando su entierro.

Siendo hacendado el señor,
allá en ubérrima tierra,
no se libró del dolor
que significa la guerra.

A su padre la guerrilla
lo asesinó con sevicia.
fue así que el odio que vicia,
se lo sumó a su cuadrilla.

Temprano fue alcalde
Álvaro, de su Medellín natal
y concejal ahí mismo
para su historia empezar.

Ya siendo Gobernador en su feraz
tierra paisa,impuso a sangre
y a fuego la tan anhelada paz
entre una y otra masacre.

Dejó que los militares
hicieran todo a sus anchas,
usando tratos veniales
(y alianzas tan ilegales)
que hicieron una valancha.


Cuando se hizo senador
nuestro ilustre personaje,
prometió que al bandidaje
le daría tierra y flor.

Presto, se inventó una norma
que le pudiera dar forma
sustento y legalidad
a la defensa privada:
permitiendo a gente armada
vender la seguridad,
sin preocuparse por nada,
consiguiendo pingües rentas
con toda normalidad,
sirviendo en la guerra cruenta.

Un cooperativo espíritu
y un interés solidario,
 subieron al Belcebú
al lomo de un dinosaurio.

En la entraña de su ley
se gestaron dos siameses
que se hicieron una grey
con el correr de los meses.

Para la paz conseguir
donde faltaba el Estado,
surgieron las  Convivir
como oferta del mercado.

Así fue que paso a paso,
la ley que impuso su orden
donde reinaba el desorden,
fue la ley de los balazos.

Luego ante tantos desmanes,
de este ejército privado,
ordenó el gobierno entonces
dar todo por terminado.

Y claro,  los ganaderos
y grandes latifundistas,
para no perder de vista
a tan duchos pistoleros,
decidieron hacer leva
de talentos militares
y armaron la auto-defensa
de sus millones de acres.

Erradicar de sus lares
la guerilla comunista
se hizo el sueño falangista
de estos paramilitares.

Se dio comienzo a otra  guerra,
dentro de la guerra misma,
sufriendo el Estado un cisma
en la lucha por la tierra.

En Santa Fe de Ralito
unas preclaras conciencias,
(con almas de gamonales)
asegurando curules,
se dieron al trabajito,
de refundar a la patria,
maquinando presidencias.


Entre oscuros conciliábulos
desde el lugar más “Ubérrimo”
se cranearon lo paupérrimos
principios del gran homúnculo.

Después de los centenarios
gobiernos de los partidos
de liberales y godos,
surgieron los visionarios,         
prometiendo que los mismos
politiqueros de siempre
(bajo un partido diferente),
sacarían a Colombia,
y a su pueblo condenado
(sin aspirar a más gloria)
del fondo de esos abismos,
donde ellos, la habían mandado.

Al fin pues , por Dios enviado,
cayó del cielo el epónimo
( y nunca más el anónimo)
Álvaro “el Iluminado”.

Montado sobre esta bestia
de sátrapa y redentor
empezó este salvador
a soñar la presidencia.

(Esta historia luego sigue
por hoy, aquí la he dejado,
y  no es que la hay olvidado
pues  lo humano me persigue).

(Jorge Lineya febrero de 2012)

lunes, 10 de octubre de 2011

PALESTINA EN LA ENCRUCIJADA DEL PODER DE LA RAZÓN O LA RAZÓN DEL PODER




El pueblo palestino a través del Presidente de la Autoridad Nacional Palestina(ANP) Mahmud Abbás, ha solicitado a la Organización de Naciones Unidas, su reconocimiento como Estado es decir, la existencia jurídico-política de  esa nación para empezar a ser parte formalmente de la llamada Comunidad Internacional, con la dignidad que necesitan y se merecen como cualquier  pueblo, algo a lo que tienen derecho y que en sí mismo no es cualquier derecho, sino uno  fundamental y por tanto un derecho humano que como tal  ni se ruega, ni  se mendiga, sino que se exige y se hace respetar ante cualquier autoridad del mundo civilizado porque su reconocimiento está establecido en normas internacionales mediante pactos, convenios  o tratados entre los Estados. Pero es precisamente el concepto de lo que es  derecho lo que me lleva a esta reflexión, inicialmente.

A cualquier estudiante en  cualquier Facultad  de Derecho universitaria del mundo se le enseña un concepto básico que atraviesa y sostiene el orden jurídico de cualquier país u organización de países y es este: El derecho no es, en teoría, otra cosa que la sistematización normativa de la razón, de la lógica y la racionalidad humanas, para resolver objetivamente los conflictos que se puedan suscitar en una sociedad, evitando el caos que nace de la imposición irracional, unilateral  y casi siempre violenta de la arbitrariedad, el capricho, y las opiniones subjetivas de los individuos( materializada en la justicia por mano propia, aquello que en derecho llamamos las vías de hecho). Así que el derecho entendido como sistema jurídico, es en síntesis el poder de  la razón, o sea el poder de la lógica, el sentido común, de la sensatez (lo que los romanos llamaron la “jurisprudentia”), expresados orgánicamente  en  normas y leyes de obligatorio cumplimiento: Tan obligatorias que de no obedecerse  tales normas o leyes “el” o “los” individuos infractores de las mismas, se verán abocados  a ser castigados según la naturaleza de la ley que infrinjan, así como  quien las cumple recibirá los beneficios de tal cumplimiento.

En el Derecho Interno (el que aplica cada país a los individuos que lo habitan) y en el  Derecho Internacional (el que aplica una comunidad de naciones, jurídica y políticamente constituidas, a cada  Estado-miembro como individuo) se supone que el anterior principio  debe sustentar el orden jurídico, entendido como conjunto de leyes sistematizadas que lo rigen. Pero en la practica en el mundo real, en nuestro mundo moderno tan loable principio del PODER DE LA RAZÓN, no deja de ser más que una declaración de muy buena factura y muy bien intencionada filosofía que sirve para vendernos la idea a la mayoría, de que la justicia representada por la idealísima figura de la Temis griega,convenientemente ciega pero no sorda, ni manca  a la hora de medir a todos los hombres por igual en su balanza(de manera objetiva), sin hacer distinciones odiosas   según quienes sean o lo que sean(en el mundo del Olimpo la verdad eso nunca paso sino que lo diga Sócrates   y en el mundo de Cristo y Mahoma, pasa menos).

Cualquiera que lea este artículo si mira a su alrededor en su país se dará  perfecta cuenta que la ley y derecho (o sea el Derecho Interno) pueden ser sinónimos de muchas cosas menos de justicia, por que cuando la justicia  la aplican hombres(hablo en términos de especie y no de género), nada hay más corrupto que ellos  teniendo el poder de decidir, administrando la ley: Hombres estos que están poco interesados  en seguir los pasos de Temis, y terminan inclinando siempre la balanza a favor del más fuerte contra el más débil, cuando “hacen justicia”. En el derecho internacional la cosa no cambia y si cambia no es para mejorar.

La ONU, la OEA, LA OTAN  creadas para funcionar en ciertos casos como las TEMIS del mundo  terminan siendo  meras mandaderas o cohonestadoras de las conductas inaceptables de algunos de sus Estados miembros (los más poderosos obviamente), que aunque no tienen la razón, sí tienen y les sobra el poder  suficiente para imponer su razón o sus razones  y así invertir el sentido del derecho que entonces resulta no será el poder de la razón, sino la razón del  poder  y punto: razón que  como tal no tiene que ser “razonable” y mucho menos justa o legal.

Parar sustentar lo anterior veamos la historia: Estados Unidos viola todos los derechos humanos a sus prisioneros de guerra actualmente en Abu Grahib y en Guantánamo (lo dicen varias ONG) como lo hizo en otros momentos del siglo pasado, pero se la pasa certificando a otras naciones,  exigiendo  el respeto a esos derechos a sus gobiernos. Igualmente ha invadido, ocupado, declarado guerras en nombre de la democracia, la detención de la temida expansión comunista, la lucha contra el terrorismo o simplemente por la legítima defensa de sus intereses cualesquiera que estos sean: acciones estas desarrolladas  unilateralmente y desoyendo inclusive resoluciones de la ONU, el criterio de países amigos, o la normatividad de la OEA: la invasión a Bahía Cochinos(aunque fallida), la invasión de Grenada, y  la de Panamá,  la ultima invasión    a  Afganistán, así como  las guerras   de Vietnam,  la segunda   contra Irak, hablan de eso. Pero igual los EE.UU. se la pasan exigiendo el cumplimiento de las leyes internacionales a otros países que parecen carecer del derecho que ellos  se tienen permitido, de manera exclusiva y excluyente,  para  violar las normas y el orden jurídico internacional como y cuando les parezca sin recibir ninguna sanción por ello. Israel no es muy diferente de su  maestro norteño: las permanentes agresiones del Estado Israelí al pueblo palestino y a su Autoridad lo demuestran. A esa particular conducta los Estados Unidos y sus complacientes aliados y amigos (entre ellos mi país) le llaman PRAGMATISMO, lo cual no es otra cosa que un refrito filosófico  que hace  actuar a las personas y Estados que lo profesan de la forma  útil y necesaria, sin preocuparse de  si esa forma  es la éticamente debida. Antes se llamaba a tal pensamiento maquiavelismo: maquiavelismo que no pocas veces toma visos de Fascismo cuando se piensa que es "el fin el que justifica los medios". Y   a esto a lo que se enfrentan Mahmud Abbás y su pueblo: al cinismo y a la hipocresía más degradantes y sistemáticas posibles de nuestros días, algo de lo que los pueblos ya se están cansando, según se ve cundir en el mundo protestas contra el Sistema en su conjunto (político, económico, legal) más que contra los gobiernos (aunque la prensa diga lo contrario): las protestas, donde se den, muestran falta de credibilidad de los  pueblos en las instancias y procesos legales propios, o internacionales, para lograr los cambios que se requieren en una sociedad. Palestina todavía no se cansa del Sistema, cree tanto en él que recurre a la ONU, pero también se puede hartar a larga de su inutilidad.

Los Estados unidos han exigido a Palestina, que negocié primero la paz con Israel, lo que se traduce  en pedirle al pueblo ocupado e invadido, que negocié  el reconocimiento  y respeto de sus derechos con su invasor u ocupante y no sé qué tan razonable sea ello,  ¿pero qué tal  si eso se le hubiese pedido digamos a cualquier ciudadano de la Francia o la Polonia ocupadas por los Nazis en la Segunda Guerra mundial? ¿Y si tal ciudadano fuera judío y como tal  parte de un mero pueblo sin suelo ni Estado propios, como lo  fuera Israel alguna vez, que tan justa sería tal exigencia?

El futuro de Palestina en la ONU no es muy halagüeño pero puede suceder que los pueblos del mundo (no los Estados)podamos hacernos oír con Palestina y dejemos claro que de lo que sentimos y pensamos ni la ONU, ni la OTAN, ni la OEA, ni nuestros gobiernos saben nada y que por tanto no nos representan siempre. Para ello hay medios: medios pacíficos pero contundentes. Pero de eso ya hablaré. No estoy defendiendo una causa: defiendo un derecho. Si yo hubiese existido como ciudadano en los tiempos del último éxodo israelí, hacia la última Tierra Prometida, terminada la oprobiosa y brutal Segunda Guerra Mundial, hubiese sido un defensor de su  reclamo de  tierra y derechos. Hoy Palestina es lo que ayer fue Israel. Y yo estoy hoy con Palestina.

Jorge Lineya


martes, 13 de septiembre de 2011

¿QUÉ VA DE HIROCHIMA Y NAGASAKI AL 9/11/2001?


De arriba abajo los hongos de las explosiones de las bombas atómicas de Hirochima y Nagasaki y la  nube de humo del Wordl Trade Center colapsando (fuente Wikipedia).

Mañana el mundo occidental conmemora con los Estados Unidos de Norte América la fatídica fecha de septiembre 11 de 2001 cuando una acción de guerra (con la misma intención que la de Pearl Harbor en el siglo pasado) se convirtió en una provocación y declaración de guerra abierta contra esta nación: los medios de prensa de nuestro hemisferio clasifican tal atrocidad como un acto terrorista sin precedentes, y tal vez tengan razón; pero no por lo que se nos dice(fanatismo religioso, radicalismo político), sino por sus efectos en la opinión pública mundial que no se cansa de ver las imágenes brutales y dolorosas del atentado que costo miles de vidas inocentes norteamericanas(2.976 muertos y 300 desaparecidos según las últimas cifras).La prensa occidental no deja de resaltar tan doloroso hecho (no creo tampoco que deje de hacerlo ni acorto ni a mediano, ni a largo plazo).

Lo que yo  me pregunto es ¿cómo se deberían llamar las acciones propiciadas en agosto de 1945(6 y 9) por los EE.UU. contra Japón, cuándo se lanzaron sendas bombas atómicas sobre las ciudades de HIROCHIMA Y NAGASAKI?Entonces no debieron ser miles sino  millones de personas inocentes(aunque los estimativos estadísticos más altos no pasan de ¿320.000? y los más bajos hablan  de ¿220.000?),ciudadanos no combatientes (niños, mujeres, hombres, ancianos propios y extranjeros) familias enteras, pueblos completos y sus ciudades borrados por explosiones brutales, devastadoras e inesperadas con consecuencias que aún hoy pesan sobre los descendientes de las victimas tal hecatombe nuclear(la primera y única en los anales de la historia humana afortunadamente).La razón para no confiar en dichas cifras es que la mayoría de sus  fuentes son norteamericanas y no descarto el manejo político que los  Estados Unidos y el mismo gobierno japonés (responsable ante su pueblo del ataque con todo y su incuestionable emperador Hirohito)probablemente hicieron a puerta cerrada de los hechos después de ocurridos, aunque aun así no dejan de ser aterradoramente altas. Si le creo a Wikippedia "La explosión resultante tuvo una detonación equivalente a 22 kilotones68 y generó una temperatura estimada de 3.900 grados Celsius y vientos de 1.005 km/h". 

¿Quién se condolió entonces y quien se conduele ahora de esas personas? ¿Acaso los norteamericanos como nación como estado, como gobierno se ha disculpado por lo menos, con los nipones?, ¿lo ha hecho alguien (la ONU, la OEA) en nombre de la humanidad? ¿Se conmemora fuera del Japón el  genocidio  ocasionado por las explosiones atómicas del 6 y 9 de agosto de 1945? .No que yo sepa. ¿Fue más legítima, racional, ética y justa la acción del gobierno norteamericano en aquella época, que la de AL QAEDA en nuestro tiempo? ¿Por qué deben alertarnos más las venganzas fanáticas del Islam, que la mal llamada LEGITIMA DEFENSA que arguyeron  en 1945 y aún hoy arguyen los EE.UU. para invadir y agredir países como IRAK y AFGANISTAN que tienen el común denominador de no ser ni siquiera países poderosos o ricos, para poder digamos, responder con el mismo poder contra su agresor?.Lo peor es que el mundo es mero espectador de tales infamias, y a veces un espectador que aplaude abiertamente cuando no simplemente "calla y otorga". Parece ser que en nuestro mundo la conciencia de humanidad se pierde con la facilidad que imponen los medios de comunicación, que son quienes nos dicen en nuestra era que pensar, que sentir, y por quien pensarlo y sentirlo, y cuando.

Pobres tiempos los nuestros. Que pobres esclavos somos después de tanta libertad y libertades, reclamadas, luchadas y conquistadas. El verdadero terror no está ahora en las bombas o las guerras que puedan estallar, sino en nuestros silencios, nuestras aquiescencias y nuestras indiferencias porque son estos quienes nos hacen monstruos de la peor especie: monstruos que se creen gentes, buenas gentes. Yo no conmemoro el 9-11-2001, pero tampoco lo olvido. Es todo.


Jorge Lineya (Santiago de Cali, septiembre 10 de 2011).

martes, 8 de febrero de 2011

NOTICIAS EN SERIO O EN SERIE


En los noticieros televisivos de los canales privados de este país, Colombia no pasa de ser una o varias noticias amarillistas, marcadamente sensacionalistas, todos los días:   R.C.N y Caracol  de  manera vulgar y obscena recargan sus contenidos noticiosos (uno más que el otro) con hechos de crónica roja o con escándalos domésticos locales, regionales o nacionales de última hora para vender como arepa la noticia y subir el codiciado raiting. En la radio y la prensa escrita no es mucho lo que cambia la tendencia. ¿Será que con este prostituido periodismo de consumo se construye opinión y país? ¿Será que es así como la tan mentada" opinión pública", logra precisamente ser verdadera opinión y auténticamente pública? El vergonzoso espectáculo al que asisto todos los días en la televisión nacional es a la entronización de la "porno-miseria"(la explotación visual e informativa de la pobreza y la desgracia ajena tan criticadas en los setenta en el cine documental), la sobre carga de la seudo- información (el hecho noticioso tal y como pasa sin contextualización alguna y mucho menos con análisis aunque sea somero), y la explotación del morbo informativo(la enfermiza adicción a la noticia ruin) los cuales, lejos de llevar a la tele-audiencia a pensar y a reflexionar sobre el acontecer diario, la mete en la montaña rusa del sentimentalismo y la sensiblería. Las caras bonitas de las presentadoras y la elegancia de los presentadores, y el sex-appeal de ambos, dan el toque final al circo informativo: el paquete se le vende al pasivo televidente como un provocativo y provocador cóctel auditivo-visual, para todos los gustos como se podría vender un "combo" (o “kit”)de cualquier otro producto, en una tienda de barrio. Y la formula funciona porque según Wikipedia: "Junto con las telenovelas y los reality shows, los noticieros son los programas más vistos de la televisión colombiana en la actualidad. Al igual que los informativos de los demás países del mundo, tienen diferentes secciones y se emiten varias veces al día"(sic).

La investigación periodística se  utiliza en programas que se dedican a abordar temas que están lejos de lo que se llama coloquialmente “el acontecer nacional”. ,pero que interesan al común de la gente y a la gente del común, que es la que prende los receptores en restaurantes populares, bares, mercados, graneros, salas de espera y en fin. No ve uno a un solo periodista dedicarse a profundizar  los hechos bochornosos  del gobierno anterior y del actual, porque pareciera que los mismos no son importantes, si no en la medida que involucren a gente de la oposición. Pero claro está que ni a Carlos Ardila Lule, ni Julio Mario Santo Domingo y su sociedad de negociantes (políticos incluidos), tan todo poderosos como son, les interesa que la cosa sea de otra manera. Pero y a nosotros, los que estamos del otro lado de la pantalla y de la realidad, ¿tampoco?


Jorge Lineya